El problema central en estos casos, es que no se trasmite a los chicos el mensaje adecuado sobre el respeto a la vida animal, ni tampoco se educa con el ejemplo, pues en muchos hogares, aún se pueden escuchar frases como “mira una arañita, mátala” o “¡dale al perro, no te hace nada!”.
Con ello dan a entender que las mascotas o demás seres vivos, son objetos inanimados que están a disposición del ser humano, y no el verdadero mensaje que es tratarlos con respeto.
Sobre esto, el psicólogo Hans Olvera, profesor de la Universidad Iberoamericana, señala que es importante que los papás expliquen a sus hijos que las mascotas no son un objeto que se compre y se abandone.
Para poder lidiar con este problema existen campañas para ayudar a los animales en cautiverio o lastimados.
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